Las personas ajenas al mundo de la moda pueden pensar que los diseñadores viven de la creatividad y que con un poco de inventiva e imaginación el trabajo está hecho. Me gustaría aclarar que para cualquier diseñador o artista la creatividad es muy importante aunque desde luego no es una de las cualidades más valiosas. El diseñador de moda debe tener un amplio conocimiento de lo que sucede a su alrededor, en la sociedad y en el mundo, de esta forma podrá innovar y crear colecciones que tengan sentido.

El diseñador no nace, se hace con dosis de talento y mucho trabajo. Cualquier aspirante a diseñador debe dejar de lado la pasarela y los aplausos y entender el diseño como una profesión que requiere de muchas horas de dedicación y de un estudio continuo.

Como os comentaba en mi post de la semana pasada no basta con hacer dibujos bonitos. Cualquier aspirante a diseñador debe tener amplios conocimientos sobre patronaje, cortar una tela y por supuesto coser, sin de dejar de lado el manejo de las proporciones y los colores si el día de mañana quiere dirigir su propio taller.

Por supuesto deberá tener muy presente el arte y la historia ya que es la única forma de entender las manifestaciones artísticas y las nuevas corrientes. De ahí mi infinita curiosidad e inquietud por la pintura, por nuestra historia, por los movimientos artísticos que tanto inspiran mis colecciones.

Antes de lanzar una marca al mercado el diseñador tiene que tener muy claro a quien se quiere dirigir.

Y para finalizar es muy importante un espíritu empresarial, el cual es tan importante como el enfoque y la tenacidad.

Y como decía Cristóbal Balenciaga “Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida”.