Kerstin Tendencias

Cuando eres joven, más joven quiero decir, tiendes a seguir todas las tendencias de moda según marcan las revistas. Si se lleva enseñar la tripa, allí que te plantas un crop-top, si las páginas se llenan de volantes y plisados, te atreves con todos los volúmenes posibles; y si es trendy combinar colores como un arco iris, así te ‘plantas’ ni corta ni perezosa en el evento más cool.

Pero, con el tiempo, las mujeres evolucionan en un sentido estético. Tiene que ver, claramente, con su aceptación del mundo, con su lugar en él. Trazar un camino, labrar un futuro y sentirse cada vez más segura con el paso de los años. Eso se refleja en las prendas y en el proceso de cambio que nuestro armario sufre con el tiempo.

No nos engañemos, ¡gracias a Dios! Porque con 40 años no nos vemos luciendo tripita y marcando caderas, pero sí nos vemos con vestidos monocolor, cortes rectos y prendas que destilan sencillez. Solo en ella, en esa sencillez, es donde nos damos cuenta del poder de la elegancia. No es algo que se mida por una tendencia, es algo que nace de nosotras mismas, de nuestra personalidad, de saber qué nos sienta bien y cómo estar radiantes con un vestido que a primera vista puede parecer simple, pero que esconde el poder, la experiencia y un conocimiento de la moda que sólo dan los años.

La elegancia es nuestra mayor fuente de inspiración. A lo largo de las décadas las mujeres elegantes siempre han sido aquellas que cumplían años y seguían estando radiantes. Desde Audrey Hepburn hasta iconos actuales como Julianne Moore o Kate Winslet nos demuestran que no es más distinguido un diseño que arrasa en las pasarelas en 2017, si no un icono perdurable en el tiempo, capaz de resistir cada una de las tendencias fashionistas del momento.

Las mujeres y la moda tienen mucho que ver, aquellas que saben adaptarse al paso del tiempo serán recordadas como un ejemplo de sofisticación. Y los años son, sin duda, la mejor experiencia para ello.

Aquí os dejo con uno de mis últimos diseños que muy pronto podréis ver en distintos puntos de venta. Se trata de un abrigo diseñado en lana tono amarillo. Destaca los detalles en tono plata.

Kerstin Krause Tendencias